Por: Observatorio Cristiano por la Transparencia, la Integridad y la Justicia
Mesa 1: Iglesia – Pst. David Dávalos
Introducción: la confianza no se exige; se construye y se cuida
Vivir en una era post-verdad tiene muchas graves consecuencias, una de ellas es que si no hay verdades absolutas tampoco hay fundamentos trascendentes para la confianza.
La desconfianza afecta a los gobiernos, a las empresas, a los medios de comunicación e incluso, lamentablemente, a muchas iglesias. Cada nuevo caso de corrupción, abuso de autoridad o mal manejo de recursos fortalece la percepción de que el poder inevitablemente termina siendo utilizado para beneficio personal y esto se asienta en la percepción de las generaciones más jóvenes que ya de por sí ven como poco valioso el aporte y autoridad de sus antecesores, y más sabiendo que cada cosa “obscura” o “dudosa” será esparcida por muchos a manera de “noticia” en las redes sociales.
Sin embargo, desde una perspectiva bíblica, la confianza no es el resultado de una buena estrategia de comunicación ni de una reputación cuidadosamente administrada, sino que es producto de una comunidad que decide vivir en la luz, con transparencia y con una mutua rendición de cuentas.
Al hablar de transparencia y rendición de cuentas en el contexto de la iglesia, el objetivo no es únicamente promover mejores prácticas administrativas. El propósito es mucho más profundo: comprender que la transparencia es una expresión visible del carácter de Dios y que la rendición de cuentas es una manifestación práctica de humildad, integridad y amor al prójimo.
En una sociedad donde la tendencia a ocultar responsabilidades y hablar solo de derechos y privilegios alimenta la corrupción, la Iglesia está llamada a convertirse en una comunidad donde la verdad pueda ser vista, examinada y abrazada con total compromiso
Nuestro Dios es un Dios de luz: el fundamento bíblico de la transparencia
La transparencia y la rendición de cuentas, aunque términos más modernos, como concepto no nacieron en las ciencias administrativas ni en las políticas públicas. Su origen está en el carácter mismo de Dios. El apóstol Juan decía: «Dios es luz, y en Él no hay ningunas tinieblas.» (1 Juan 1:5). La luz revela. La luz expone. La luz permite ver las cosas tal como realmente son. Por eso el Evangelio nunca invita a esconder la realidad, sino a caminar en ella. «Pero el que practica la verdad viene a la luz…» (Juan 3:21)
R.C. Sproul observaba que la santidad de Dios implica absoluta transparencia moral. «Nada permanece oculto delante de Dios. Toda la vida humana transcurre continuamente ante Su presencia.»
Si como iglesia creemos esta verdad, entonces nuestra compresnió de la rendición de cuentas queda inevitablemente transformada. El creyente no vive transparentemente porque sospeche que alguien puede descubrirlo. Vive transparentemente porque sabe que ya vive permanentemente delante del rostro de Dios (Coram Deo). Entonces podemos reveer, para nuestra cosmovisión cristiana, la rendición de cuentas no como un mecanismo de desconfianza, sino como una disciplina espiritual.
Pablo escribe: «Procuramos hacer lo correcto, no solo delante del Señor sino también delante de los hombres.» (2 Cor 8:21). Pablo administraba ofrendas destinadas a creyentes necesitados sin embargo, lejos de decir: «Confíen en mí porque soy apóstol», estableció mecanismos visibles de supervisión y acompañamiento.
John Stott comenta este pasaje afirmando: «La integridad cristiana no solo debe existir; también debe ser claramente visible”, asíla Iglesia debe comprender que la transparencia no puede ni debe debilitar el liderazgo más al contrario lo fortalece.
La confianza es el capital moral de la Iglesia
La confianza constituye uno de los bienes más valiosos que posee una comunidad cristiana. No puede comprarse, no puede fabricarse mediante campañas publicitarias. Se construye lentamente mediante años de coherencia y puede perderse en un instante.
La autoridad espiritual nunca proviene simplemente del cargo que una persona ocupa, sino de la credibilidad que genera una vida coherente. En una época donde muchas personas desconfían de toda autoridad, la Iglesia tiene la oportunidad de recuperar credibilidad mostrando una cultura donde nada importante necesita esconderse.
Transparencia: una expresión práctica del Evangelio
La transparencia no consiste únicamente en publicar balances financieros, es una manera de vivir. Implica que nuestras palabras, decisiones, motivaciones y acciones puedan soportar la luz. Jesús enseñó: «Porque nada hay oculto que no haya de ser manifestado…» (Lucas 8:17)
Esta advertencia de Pablo debería recordarnos que el pecado prospera precisamente en aquellos lugares donde las personas creen que nadie está observando y la transparencia rompe ese ambiente de riesgo, Porque transforma la pregunta: «¿Cómo puedo evitar que me descubran?» por otra completamente distinta: «¿Cómo puedo vivir de manera que no tenga nada que ocultar?»
La Iglesia como comunidad de rendición de cuentas
Toda comunidad cristiana saludable desarrolla estructuras donde existe responsabilidad mutua ya que los líderes, los ministerios y, las finanzas rinden cuentas. Pero también las relaciones, las decisiones pastorales y el ejercicio de la autoridad.
Dietrich Bonhoeffer escribió: «El pecado exige tener al hombre solo. La confesión rompe el aislamiento.» Toda rendición de cuentas sana, intencionada y con propósito rompe precisamente ese aislamiento donde la corrupción suele crecer.
La transparencia protege tanto a la Iglesia como a sus líderes
Muchas veces los líderes perciben la rendición de cuentas como una limitación. En realidad, ocurre exactamente lo contrario.
La transparencia protege a quienes administran recursos, ejercen liderazgo, sirven y, a toda la congregación.
Christopher J. H. Wright, en sus reflexiones sobre la ética pública del pueblo de Dios, afirma que la credibilidad del testimonio cristiano depende tanto del contenido del mensaje como de la integridad de quienes lo anuncian. Cuando la Iglesia practica transparencia, protege el Evangelio de acusaciones innecesarias.
En una cultura de transparencia eclesiástica esto puede incluir ejemplos como:
Publicar informes claros y comprensibles: Más que una obligación administrativa, esto comunica que la Iglesia administra los recursos como una mayordomía delante de Dios y de la congregación.
Explicar las decisiones importantes: la transparencia también consiste en ayudar a las personas a comprender por qué se toman determinadas decisiones ministeriales.
Crear espacios de participación: cuando las personas pueden hacer preguntas, expresar inquietudes y comprender los procesos, disminuye la sospecha y aumenta el sentido de pertenencia.
Formar líderes que amen la verdad: la transparencia comienza mucho antes que los informes financieros.Comienza formando hombres y mujeres cuyo carácter prefiera siempre la verdad antes que la conveniencia.
Dallas Willard observaba que las disciplinas espirituales transforman el tipo de persona que somos. La transparencia no es solamente una práctica. Es el resultado natural de un carácter transformados.
Los desafíos de la Iglesia latinoamericana
Nuestro contexto latinoamericano, sobre todo con tendencias de líneas Neo-cristianas donde los líderes se superponen títulos y renombres para posicionarse en un estatus espiritual superior se nos presentan desafíos particulares. Entre ellos culturas donde cuestionar al liderazgo se interpreta como falta de respeto, administración excesivamente personalista, ausencia de estructuras claras de supervisión, temor a comunicar errores por miedo a perder credibilidad o el cargo sin posibilidad de una restauración real. Paradójicamente, esconder errores casi siempre destruye mucho más la confianza que reconocerlos oportunamente.
R.C. Sproul insistía en que la humildad comienza cuando dejamos de proteger nuestra imagen y comenzamos a preocuparnos por la gloria de Dios.
Una Iglesia que vive en la luz transforma la sociedad
Una congregación que aprende a vivir transparentemente forma ciudadanos que también exigirán transparencia en las instituciones públicas, las empresas, las organizaciones sociales, las escuelas y la vida política tanto local como nacional.
El discipulado auténtico siempre trasciende las paredes del templo o debería hacerlo intencionalmente. John Stott escribió que el Evangelio produce una comunidad alternativa que muestra al mundo cómo es el Reino de Dios. Una Iglesia transparente se convierte en una demostración visible de que otra manera de ejercer autoridad sí es posible.
Conclusión: Vivir de tal manera que la luz no nos asuste
La corrupción prospera en la oscuridad mientras que la integridad florece en la luz. Por eso la transparencia no debe entenderse únicamente como una buena práctica organizacional, debe entenderse como una consecuencia natural de caminar diariamente delante de Dios.
El creyente que vive Coram Deo («delante del rostro de Dios» o «en la presencia de Dios») no teme la rendición de cuentas. La abraza porque sabe que el objetivo no es proteger una reputación, es honrar a Cristo.
En una época donde la sociedad desconfía de casi todas las instituciones, la Iglesia tiene una oportunidad compleja pero extraordinaria, puede convertirse nuevamente en una comunidad donde la verdad se vive con naturalidad, donde la autoridad se ejerce con humildad y donde las decisiones pueden ser explicadas con honestidad.
El mundo no necesita iglesias perfectas, necesita iglesias que no tengan miedo de caminar en la luz. Como escribió el apóstol Juan, «Pero si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros…» (1 Juan 1:7).
Bibliografía
Bonhoeffer, Dietrich. Life Together. HarperOne.
Baucham, Voddie. Fault Lines: The Social Justice Movement and Evangelicalism’s Looming Catastrophe. Salem Books.
Chan, Edmund. Growing Deep in Faith. Graceworks.
Lausanne Movement. (2024). Integrity and Anti-Corruption. https://lausanne.org
Ortberg, John. The Me I Want to Be. Zondervan.
Sproul, R. C. The Holiness of God. Tyndale House.
Stott, John. Issues Facing Christians Today. Zondervan.
Willard, Dallas. The Divine Conspiracy. HarperOne.
Wright, Christopher J. H. The Mission of God’s People. Zondervan.
Documentos de referencia
- OECD. Public Integrity in Ecuador. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
- Movimiento de Lausana. State of the Great Commission Report (apartados sobre ética pública, liderazgo e integridad).
- Fides International. ¿Necesitamos un discipulado de integridad y responsabilidad cívica en Latinoamérica?(2020).