
La narcocultura más cerca de lo que creemos[1]
Desde hace algunos años las novelas y series de narcotraficantes, carteles y mafias, inundaron la narrativa del cine, la televisión, los memes y las redes sociales. Las familias y amigos se reunían a ver la historia de: Pablo Escobar, El Chema, El Capo, Rosario Tijeras, entre otras. Mientras una generación hablaba de las atrocidades cometidas, las más jóvenes se encantaban de: los carros, las motos, los lujos, la ropa, las fiestas y el poder que tenían estos personajes. Si darnos cuenta, se empezó a tener una gran admiración a este grupo de personas y su vida.
Esta forma de vida de grandezas vista desde la precariedad económica, la percepción más bien es atrayente. Las personas y en especial los niños, niñas y adolescente perciben este estilo de vida y sus acciones como una salida a la pobreza. De hecho, esto puede ser considerando como una oportunidad para transformar su realidad, incluso promovida desde el seno familiar. Esta admiración hace que se empiece a buscar más y más información sobre este estilo de vida, y, por ende, la vulnerabilidad a un reclutamiento podría ser más cierto[2].
La narcocultura[3] sin darnos cuenta impone moda de vestimenta, tatuajes, anillos, e incluso promovió culto a la santa muerte. En redes sociales, los grupos de delincuencia organizada poco a poco se convirtieron en influencer, al pasar videos de hermosos vehículos y otros lujos, nada en contra de la normativa de las redes sociales; pero sin con un mensaje atrayente “tienes una oportunidad de vivir mejor y cambiar tú realidad, si eres parte del negocio del narcotráfico y de la familia la delincuencia organizada”. Esta recomendación es muy atrayente especialmente para niños, niñas y adolescentes que no ven otra oportunidad de salir de la pobreza, y en especial si viven en hogares donde reina, el abandono, la violencia y la desesperanza.
En diciembre de 2025, en Ecuador los noticieros y redes sociales lanzaron un mensaje aterrador, obtenido de un estudio del Oxford Internet Institute (OII)[4] sobre reclutamiento digital, donde se menciona un dato perturbador “uno de cada ocho videos que consumen los niños en redes sociales tienen mensajes de grupos delictivos”[5]. Esto es una muestra de cómo la narcocultura, está más cerca de lo que la mayoría creemos; no solo está en la política, ni en localidades complicadas o barrios pobres, está en tú casa, en el celular en la red social que está siendo consumida por nuestros niños, niñas y adolescentes. El modo de vida del negocio de la droga y de la delincuencia organizada, penosamente está siendo admirada y normalizada en la cultura ecuatoriana[6].
Esto no se puede parar solo con prohibiciones de uso de celulares, bloqueos parentales o políticas de no llevar los celulares a colegios. Más bien tiene que ser una estrategia integral donde varios actores tanto a nivel público y privado hagan esfuerzos por detener esta absurda admiración a la narcocultura. Es claves acciones claras y efectivas que controlen el reclutamiento, además es necesario que se capacite a madres, pardes y maestros-as de cómo manejar estas situaciones. Además, se debe empezar a brindar alternativas reales de superación y desarrollo para niños, niñas y adolescentes. Pero si del otro lado, el gobierno sigue cerrando centros de educación o entrenamiento deportivo, disminuye fondos sociales para trabajo en beneficio de los grupos vulnerables, coartando las oportunidades de educación y abandona a su suerte a ciertas localidades por ya estar gobernadas por grupos delictivos, no está aportando a la soluciono más bien complicado la situación. La política de lucha contra la violencia y el crimen organizado actualmente no está atacando el problema de raíz, sino a la consecuencia de la influencia de los grupos de delincuencia en la sociedad, la gente en Ecuador aplaude el trabajo de militares y policías, en esta guerra contra el negocio de la droga y sus redes; pero es trascendental empezar a parar también los orígenes, o esto será una batalla sin fin.
El crimen organizado encontró en los niños, niñas y adolescentes un recurso barato y vulnerable, y están convirtiendo al Ecuador es un país donde crecer es sobrevivir. Las organizaciones basadas en la fe, comunidades religiosas e iglesias tienen un llamado a la acción, ya que en la Biblia hay varios pasajes con el mandato de cuidar a la niñez y juventud, y prevenir cualquier forma de violencia y vulneración a este grupo etario. En uno de los poemas de Lamentaciones (1:5), se hizo una declaración fuerte en contra del pueblo de Israel, por su inequidad. Este puede ser releído ahora ante esta situación actual de reclutamiento por los grupos delictivos y la inacción de varios actores sociales: “Sus adversarios se han convertido en sus amos, sus enemigos prosperan, porque el Señor la ha afligido por la multitud de sus transgresiones; sus niños han ido cautivos delante del adversario”.
Como en aquella época y otras de la historia humanidad, malvados en sociedades inequitativas atraen a niños, niñas y adolescentes, como estrategia para aumentar seguidores-as de forma obligada o voluntaria, para implementar sus ideas y objetivos violentos.
Un ejemplo muy analizado y penosamente replicado en la actualidad por los grupos de crimen organizado, fue la que asumió el régimen nazi que: atrajo, adoctrinó y movilizó a los niños y adolescentes a sus ideales; y esto fue clave para mantener y ser el futuro del Tercer Reich. La estrategia de Hitler fue la de reemplazar a la familia y la escuela, como centros de socialización primarios y ofrecer a los jóvenes un sentido de aventura, propósito, identidad nacional y comunidad que no encontraban en la Alemania de la posguerra. Y gracias a los registros históricos, se puede leer todo el impacto de esta estrategia hacia la juventud que contribuyo al poder del régimen y su expansión.
Las iglesias y congregaciones no pueden hacerse de ojos ciegos a esta situación, Jesucristo (Mateo 18:7), plantea que no debemos hacer que niños, niñas y adolescentes caminen por sedas erradas como esta de admiración a la narcocultura y a la forma de vida de los grupos de delincuencia organizada, tan arraigada penosamente en nuestra cultura ecuatoriana. Más bien esa cita es un llamado a la acción y cuidado, a la búsqueda de cambios en los hogares, en la sociedad y la política estatal. Para luchar contra estas estas estrategias de reclutamiento y adoctrinamiento.
Por otro lado, en la carta de Pablo a Tito (2:6-7), es una invitación formal a un trabajo ministerial tanto dentro como fuera de lo templos con niños, niñas y adolescentes como base del presente y futuro de la sociedad ecuatoriana. Es necesario que se construya en la niñez y juventud y en sus familias culturas de paz, de sabiduría, denuncia y buen juicio, con herramientas reales para manejar estos ataques, y a la normalización y formas de reclutamiento de la narcocultura. La cruzada no es sencilla, porque los mensajes son producidos con mucho dinero desde los grupos delincuenciales, pero es necesario empezar hoy. Es importante exigir y trabajar en la construcción de oportunidades reales y bienestar a través de cambios sociales profundos, disminuyendo brechas e inequidades que sufren la sociedad actual y las personas más vulnerables.
Las organizaciones religiosas, comunidades fe e iglesias deberían ser para las niñas, niños y adolescentes espacios llibres de violencia y miedo; donde ellos y ellas se sienten protegidos, escuchados-as y valorados-as, permitiéndoles desarrollar su potencial físico, psicológico, social y espiritual. Jesus exhorta a que no impidamos que ellos y ellas se acerque a Él (Mateo 19:13-15); por eso es necesario implementar diversidad de acciones estratégicas para arrebatarlos-as de los lazos de la narcocultura, el reclutamiento, la desesperanza y la violencia, por su beneficio propio y el de la sociedad ecuatoriana.