Se puede considerar un «cáncer social», la corrupción, porque se infiltra en las estructuras de la sociedad, erosiona la confianza, recursos y oportunidades para el desarrollo del colectivo en lo social y comunitario[1]. Afecta a los individuos y grupos de manera diferencial ya que profundiza las desigualdades al limitar el ejercicio de los derechos básicos[2] a salud, educación, alimentación básica, ingresos dignos y oportunidades.

Los impactos en la familia, la comunidad y la sociedad y sus repercusiones económicas, sociales y éticas.

Existe un acceso limitado a servicios básicos ya que desvía fondos públicos destinados a educación, salud y alimentación, lo que obliga a las familias a enfrentar mayores costos debido a la deficiencia y deterioro de los servicios, esto afecta especialmente a hogares vulnerables, como aquellos encabezados por mujeres o en zonas rurales, donde los actos de corrupción pueden negar la seguridad alimentaria o atención médica. La corrupción golpea directamente el núcleo familiar debido a que restringe el acceso a recursos esenciales y genera inestabilidad económica [3].

Aumento de la pobreza al tomar decisiones políticas: como la reducción de los presupuestos a salud, educación y programas sociales dirigidos a niños, niñas y adolescentes como población de la tercera edad, impunidad legislativa y judicial frente a desvíos de fondos públicos, endeudamiento a organismos internacionales y pago de intereses de la deuda externa, poca y escasa recuperación de impuestos a grupos económicos, contracción de la obra pública lo que reduce oportunidades laborales y eleva el costo de vida. Frente a lo anterior, las familias perciben que esto es amenaza su protección y bienestar diario, generando estrés, desconfianza y un sentimiento de impotencia [4].

Casi con certeza en los entornos corruptos, los principios y valores éticos se erosionan ya que promueven una “normalización” de una cultura de «atajos» que puede influir negativamente “en la educación moral de los hijos, perpetuando ciclos de desigualdad[5].

El asentamiento del “padrinazgo” es un acto de corrupción que debilita el tejido social y fomenta divisiones por cuanto, carcome las decisiones y necesidades sentidas en territorio y el deterioro de los mecanismos de representación y participación.  El “padrinazgo» (palanca, atajo, persona amiga que nos puede ayudar, tengo un conocido) promovido como práctica clientelar eficiente limita la capacidad de las comunidades para decidir sobre propio desarrollo en base a la ejecución comunitaria de las políticas públicas de infraestructura sanitaria, vial, etc., lo cual afecta los derechos como la participación cívica y el acceso a bienes colectivos. Esto genera desconfianza entre vecinos y reduce la cohesión, especialmente en regiones empobrecidas o afectadas por conflictos[6].

La impunidad de los actos de corrupción no es aceptar que grupos privilegiados puedan enriquecerse con la complicidad de un entramado social, financiero, económico y político sino la aceptación de la incapacidad de la prevención y control para sancionar lo cual, tiene sus efectos en los problemas locales como la ausencia de servicios públicos eficientes (agua, transporte, seguridad) en los sectores más vulnerables[7].

La corrupción erosiona la confianza local debido a que promueve un ambiente de intolerancia y pesimismo, donde la gente evita involucrarse en iniciativas comunitarias por temor a la manipulación o el fracaso[8].

Efectos y consecuencias en la sociedad

En una escala más amplia, la corrupción socava las bases del funcionamiento social y económico:

  • Pérdida de confianza en instituciones
  • Mina la fe en el gobierno, la democracia y el Estado de Derecho, lo que lleva a inestabilidad política y
  • Reduce la participación ciudadana[9].

Impactos económicos globales y locales por cuanto,

  • desvía recursos necesarios para el desarrollo,
  • distorsiona políticas (como inversiones en infraestructura) y
  • frena el crecimiento, aumentando la desigualdad y el gasto público ineficiente[10].

Afecta la reputación de naciones enteras, complica las relaciones comerciales y diplomáticas, y perpetua los ciclos de subdesarrollo.

Las consecuencias de la corrupción son un abanico de distorsiones que se extienden a largo plazo debido a que:

  • reduce la eficiencia de los servicios públicos,
  • obstruye el mercado y su flujo económico natural
  • amplía la brecha entre ricos y pobres, ya que contribuye a incremento de la pobreza crónica y
  • amplia las brechas de la desigualdad.
  • genera intolerancia, pesimismo e impotencia colectiva,
  • debilita los mecanismos de solidaridad
  • aumentan los riesgos como la violencia o la migración y desaparición forzada.

Como síntoma de fallas estructurales profundas: erosiona valores colectivos y promueve una «ética del individualismo y el atajo», donde el bien común se sacrifica por intereses personales del “padrino de turno” en contraposición de los procesos y el cumplimiento de las políticas públicas. La corrupción es una forma solapada que vulnera derechos humanos y afecta desproporcionadamente a grupos vulnerables y marginados debido a que carecen de acceso adecuado a los servicios lo que conlleva una perpetuación de un ciclo vicioso que requiere acciones integrales para romperse.


[1] Artículo de la Mesa de Familia, Comunidad y Sociedad Coordinado por Miguel P. Toscano P. Especialista en Compliance y Anticorrupción por Universidad Internacional SEK, Diplomado Superior en Prevención de Lavado de Activos, Financiación del Terrorismo & Compliance por TECLID. Master Gestión Riesgos por UCAM.  Auditor Interno Sistemas de Gestión Antisoborno. Norma ISO 37001:2016. Pastor Ordenado por la Iglesia Luterana del Ecuador. Congregación de habla Castellana.

[2] Ramírez, Laura. Las víctimas de corrupción y su necesaria reparación. Transparencia por Colombia. Capítulo de Transparencia Internacional. 17 de mayo 2024 https://transparenciacolombia.org.co/victimas-corrupcion-y-reparacion/

[3] Op. Cit.

[4] Castañeda, Rosa. Ortiz Monasterio, Leonor.  La corrupción y los ciudadanos.https://contralacorrupcion.mx/la-corrupcion-y-los-ciudadanos/

[5] Aquila, Giampiero. La corrupción no es problema, es síntoma. Centro de Investigación Social Avanzada. CISAV. https://cisav.mx/la-corrupcion-no-es-problema-es-sintoma-hacia-una-etica-social-desde-lo-familiar/

[6] Op. Cit. Transparencia por Colombia. Capítulo de Transparencia Internacional.

[7] Novoa, Yvana. ¿Cómo afecta la corrupción a grupos vulnerables? Instituto de Democracia y Derechos Humanos (IDEHPUCP). Pontificia Universidad Católica del Perú. https://idehpucp.pucp.edu.pe/wp-content/uploads/2012/07/comentario-yvana.pdf

[8] Gaddi, Daniela. Corrupción, pérdida de confianza social y justicia restaurativa. Universidad Autónoma de Barcelona

España. https://revistas.usc.gal/index.php/epc/article/view/9181/13227

[9] Lopes de Almeida, Marcele. La corrupción y sus implicaciones globales – impactos económicos, sociales y reputacionales. https://lec.com.br/la-corrupcion-y-sus-implicaciones-globales/

[10] Op. Cit. La corrupción y los ciudadanos.

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *